martes, 20 de mayo de 2008

La torpeza y la palabra

El empresario inicia la entrevista de trabajo casi golpeándose el pecho, destacando su don de gente y eligiendo cuidadosamente las palabras para embellecer su discurso. Describe en qué consiste la tarea (vendedor domiciliario) por la cual publicó un aviso clasificado. Con la voz firme, elogia su pyme en exceso y tan convencido como quien asegura que la camiseta de Newell’s es roja y negra.

-Acá se te respetarán todos tus derechos: se te pagará los días 15 del mes el sueldo totalmente en blanco como marcan la ley y el convenio, con jubilación, obra social, ART y asignaciones familiares en el caso de que tengas hijos. Y los días 30 cobrarás las comisiones que serán del 7 % sobre las ventas realizadas –afirma mirando por arriba de sus anteojos, ubicados en la mitad de la nariz.

“¡Estoy sentado frente a un CEO de una multinacional!”, satiriza el postulante para sus adentros, sentado en una mullida silla con rueditas y las manos apoyadas arriba de los otros currículums sobre el escritorio. Las condiciones son aceptables: sueldo de convenio más 7 % de comisión, que no se hable más. Pero sí se habla más. Entra a tallar la seducción.

-Podés hacer mucha plata. Uno de mis empleados gana tres mil pesos y el mejor de todos saca más de cinco mil, es un fenómeno, labura mucho y te vende lo que sea.

El repaso a la historia de la empresa llena la mañana de palabras vacías, para que unas arrasen a las otras y se entierren en el olvido. Más y más loas. Pero… todo tiene un pero.

-No hay un objetivo a cumplir, pero las ventas mismas te llevan a más. Por ejemplo si empezaste sacando poco, va a llegar un fin de mes en que vendiste 40.000 pesos por 7 de comisión, cobrás 2.800 -se pisa solo y desenmascara el engaño.

El sueldo de convenio era descontado de acuerdo a los excedentes de las ventas. Es decir, no existía en la realidad: no era sueldo X más 2.800 correspondientes por las ventas ya hechas, palpables y hasta cobradas si los clientes elegían al contado. El postulante se pregunta internamente: ¿Tan difícil es apelar a la claridad: “sólo 7 % de comisión por venta” o “sueldo fijo más 2% de comisión” y punto, sin sanatas? ¿Vendiendo puerta a puerta por los barrios humildes ropa de cama, toallas, repasadores, muebles de caño, etc. se factura 40 lucas al mes?

-Sin un sueldo básico más comisiones es imposible independizarse -indica tras advertir las condiciones.
-¡Si yo no quiero que te independices! -retruca el dueño de la pyme, quien nublado por la paranoia confunde abandonar la casa paterna con armar un negocio propio. Esta segunda impericia deja al desnudo su enclenque preparación. Sólo lo escuda la instancia de poder de la que se apropió.

Como ya a los 20 minutos de haberse conocido el aspirante no le cree más, agarra el currículum, lo saluda y se va pensando en conceptos como oportunismo, ventajas, beneficios, conveniencias y en sus conocimientos de los discursos. Aristóteles y la única verdad es la realidad, Platón y el deber ser y Maquiavelo y el fin justifica los medios. Ahí le queda claro quién de los tres, pese al paso del tiempo, sigue ganando por goleada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

en todos lados es igual el basico asegurado o las comisiones , significa q si con las ventas no llegas al minimo de comvenio , por lo menos cobras eso , o sea, vos no querias el sueldo de convenio ?

Harrison dijo...

El capitalismo y la puta oligarquia..

Anónimo dijo...

y el fulbo?