viernes, 18 de abril de 2008
Paz
Cuando la veo caminar hacia mí, mirándome a los ojos y desparramando belleza, concluyo definitivamente que no es una chica más. Como no encuentro el ritmo correcto para hacer un copete, ella ingresa al estudio de radio y con ese gesto ya borra mi fastidio. Se sienta a mi izquierda, percibo su aroma y su calor y apenas nos rozamos los brazos. Recita la frase que debo grabar con la entonación que considera adecuada. ¿Cómo hace para traerme tanta paz?, me interrogo en medio del vuelo. Así, consigo redondear un trabajo decente y su sonrisa queda indeleble en mi mente.
- ¡Gracias! -se despide ella, y yo termino de comprender el significado de la fugacidad.
- Nodenada graciasavos porlosconsejos -me atropello con las palabras, torpe y emocionado.
Ella se aleja. El corazón se me escapa del pecho.
- ¡Gracias! -se despide ella, y yo termino de comprender el significado de la fugacidad.
- Nodenada graciasavos porlosconsejos -me atropello con las palabras, torpe y emocionado.
Ella se aleja. El corazón se me escapa del pecho.
Publicado por
Lionel Coria
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario